“¡YO SÍ SERÉ UN BUEN PADRE!”
Tener una llave no te hace plomero, tener un balón de fut bol no te hace futbolista, y… ¿tener un hijo te hace padre? Eres padre y madre todos los días cuando orientas y ayudas a tu hijo. Este es un comercial de la televisión para promover el día de la familia, pero ¿está usted de acuerdo en esto? ¿Que no es suficiente con concebir y tener un hijo?, ¿no es bastante trabajo ya? Tenerlo y mantenerlo ahora que la vida está tan cara… ¿qué es ser padre de familia?
“Los progenitores o padres de familia, son creadores de personas”. ¿Quién al planear formar una familia piensa en eso? Ahora con la creación de las escuelas para padres, es común escuchar frases como: “nadie nace sabiendo ser padre”. Eso es totalmente cierto, nadie nace sabiéndolo, pero también es cierto que cuando formamos una pareja, ya sabemos serlo, tenemos toda la información que inconscientemente nos trasmitieron en nuestra familia, pero ¿cómo fue esa información? ¿Cuántas veces hemos dicho: “yo no seré como mis padres”?, pero saber y afirmar que no seremos como nuestros padres no es suficiente, la manera de ser de nuestros padres y de nuestra familia forma en nosotros un hábito que se arraiga, entonces, ¿no es posible romper con los patrones de conducta aprendidos en la familia? Totalmente, es posible cambiarlos, pero no basta con decir que lo haremos, hace falta tener claro cómo habremos de ser, y muchas veces también es necesario buscar las herramientas para lograrlo, aprender a manejar nuestras emociones y conductas, borrar los fantasmas que se aparecen en nuestra vida recordándonos situaciones del pasado, etc.
Existen diferentes “estilos educativos paternos”, y es de utilidad clasificarlos para facilitar la comprensión del tema.
- Existe el padre autoritario: el clásico padre mexicano, “el jefe” el que ordena y el que tiene la última palabra, la última e incuestionable decisión,
- el padre tolerante, “el camarada” el que no castiga, el que no cuestiona, el que da todas las libertades; y finalmente,
- el padre directivo, el líder que guía, el que orienta. Son firmes pero respetan a los hijos como individuos que son capaces de tener sus propios gustos y sus propios proyectos, dan educación y valores, confían en que sus hijos sabrán manejar su vida en el futuro, y saben cuáles son las necesidades que como padres deberán cubrir en sus hijos.
Según un importante teórico de la psicología, Abraham Maslow, el que un individuo crezca sano y equilibrado dependerá de que sus necesidades estén cubiertas; que el niño esté alimentado, viva en un lugar seguro, se sienta cuidado y amado, pueda hacer amistades, y se prepare para tener un trabajo que le complazca etc. si todo esto se da de una manera adecuada, el niño será una persona sana con un bienestar integral. Sin embargo si hay necesidades no cubiertas, habrá huecos en la persona y por lo tanto no funcionará de manera apropiada.
Los padres que se sienten más satisfechos con su labor, son los directivos, ya que al ser firmes y respetuosos, logran una relación más satisfactoria con sus hijos y se sienten orgullosos de ellos. Y ya que logran cubrir las necesidades de sus hijos, estos son personas sanas y alegres.
Si mis necesidades no fueron cubiertas, ¿puedo yo cubrir las necesidades de mis hijos? Según Abraham Maslow, si una necesidad de mayor importancia no es cubierta, no podemos pasar a la siguiente, así por ejemplo si una persona no se siente segura, no podrá establecer relaciones sociales adecuadas. Entonces, es importante que nuestras necesidades más básicas estén cubiertas, pero si de niños no se cubrieron, podemos cubrirlas en la adultez.
¡Yo sí seré un buen padre! No basta con afirmarlo, habrá que cubrir las propias necesidades y educarnos para educar. Tener en el maletín de nuestro hogar todas esas herramientas que necesitamos: paciencia, comunicación eficaz, capacidad de establecer un adecuado sistema de reglas, una buena autoestima, capacidad de socialización, conocimiento de las propias emociones, adecuado manejo de ellas y del estrés etc. Además será necesario tirar aquello que nos estorba para que esas herramientas tengan lugar en ese maletín: resentimientos, rencores, tristezas, temores, etc. No es fácil ser un buen padre o una buena madre, ¡emprendamos la tarea para lograrlo!